La soja en la comida japonesa

La forma en la que más se ha popularizado la soja es como salsa. Infaltable acompañante para la comida asiática, su especial sabor acentúa las texturas y sabores de los alimentos de una manera bien particular.

 

Sin embargo, no sólo en salsa es que se consume en la cocina japonesa. La soja y el arroz conforman los pilares de la cocina japonesa. En el caso de la soja, su alto valor nutritivo la hace un alimento estrella en sus variadas presentaciones.

 

¿Dónde nació la soja?

Esta planta, de la familia de las leguminosas, es nativa de Asia Oriental. En Japón existe desde tiempos remotos. Las primeras referencias de la soja aparecen durante el período Jomon, que se extendió entre los años 15 mil y 300 A.C.

 

La soja o daizu, es rica en vitaminas y minerales como calcio, hierro y magnesio. También es una fuente alta de aminoácidos, proteínas y antioxidantes. No en vano, para cientos de vegetarianos es uno de sus alimentos principales.

 

La salsa de soya, tal como se conoce hoy en día, nació en el siglo VII, de manos de monjes budistas chinos. Se obtenía primitivamente mezclando los granos de soja fermentados junto con trigo y sal. De acuerdo a la duración de la fermentación y la cantidad de trigo utilizada para su preparación varía su sabor y su color.

 

Infaltable soja

Platos como el ramen y los gyoza, salsas como ponzu, teriyaki y yakitori contienen soja en su preparación, además de la salsa de soja que sazona suavemente los sushis.

 

En formas más naturales, la soja se consume como edamame, que son las vainas de esta leguminosa que se preparan mientras aún están verdes. Hervidas y sazonadas con sal, se sirven como entrantes o tapas y se pueden pedir en Instamaki. Su particular sabor las hace uno de los platos favoritos de muchos, además de ser fuente de proteínas, vitaminas y magnesio. Los brotes de soja también son usados en ensaladas, sopas y ramen

 

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